Cuando se habla de honor la gente piensa en valores de siglos pasados. Lo ven como algo obsoleto e incluso les genera risa.
Pero sucede que el honor es como la verdad o como el respeto, o como cualquier otro valor social, no se extinguen porque son necesarios todos esos valores para la preservación moral de una sociedad. De los máximos honores de cualquier sociedad, veo el matrimonio como un alto honor, y me imagino lo abstracto y hasta obsoleto que debe sonar esa afirmación lo cual me obliga a rescatarlo como premisa social en la argumentación que expongo a continuación.
