Cierta vez estaba de visita en la casa de mi mamá, y como de costumbre desde hace ya algunos años, me encontré con que no había agua. Alguien que
me acompañaba se quejaba de tan molesta situación en la que nos ha colocado el régimen gobernante, y mi hermano salió con una de sus ocurrencias jocosas: ¡Viste mamá, por dejar la puerta abierta, se nos fue el agua!, jajajajaja, y definitivamente, la razón de la incomodidad se convirtió en razón para un relax de risas. ¿Cómo entender, aceptar o evaluar esta circunstancia?.
