
"No preguntes qué puede hacer tu país por tí, pregúntate qué puedes hacer tú por tu país".
Ese pensamiento trasciende de su época y de su nación, y hoy es más vigente que ayer, y me atrevo a asegurarles que 1.000 años después tendrá más valor aún. Quiero invitarlos a pensar en la lección que se deriva de la filosofía de país predicada por Kennedy.