La otra vez, andando de pasajero en un autobús público, me ví en una cotidiana tranca de vehículos motivado a fallas de semáforo. Y lo sucedido me inspiró en este post.
Porque sucede que los choferes se empezaron a insultar entre sí, compitiendo por quién emitía el improperio más vulgar y más obceno. Ni hablar de las acciones intimidantes contra los otros vehículos, acechándolos con acercamientos provocativos de sus vehículos, y creando así una muy potencial situación de choque. Luego vino la razón de este post, cuando alguien dijo: “es que en Maracaibo se maneja así”. Y definitivamente, esto tiene que cambiar porque nos afecta como ciudadanos y nos afecta la imagen que transmitimos a todo turista nacional o extranjero.
